Desde
San Petersburgo a Córdoba investigando la “ley de fugas”
La primera víctima de la “ley de fugas”
en Los Pedroches, en 1947. El Informe inédito
de Romera .
Por
Francisco Moreno Gómez
Publicado en CORDÓPOLIS, 11 Enero 2026
En
cuestión de historia y de memoria histórica democrática nunca llegamos al final
del enredo de la madeja. Hace poco he recibido este email desde San Petersburgo
(Rusia):
“Buenas tardes, don Francisco. Me llamo
Javier Expósito, nieto de José María Jurado Zornoza, asesinado por la Guardia
Civil el 28-7-1947, en Villanueva de Córdoba. Estuvimos hablando allá por el
mes de enero de este año (2025) (vía WhatsApp, ya que estoy viviendo en San
Petersburgo) y quería compartir con usted los avances que he tenido en la
búsqueda de información sobre mi abuelo, así como hacerle alguna pregunta que
me ha surgido, si le parece bien.
“En estos meses he podido adquirir y recibir en mi casa los
libros que me recomendó (‘Córdoba en la posguerra’ y ‘La
resistencia armada contra Franco’). Quería
darle las gracias por su recomendación y felicitarle por su enorme esfuerzo
para poner nombre a muchos de los que dieron sus vidas por la libertad…”.
Efectivamente, a la muerte del carbonero
José María Jurado Zornoza (no
Zarnoza) se hace referencia en los libros citados (Córdoba…, pp. 471 y 478, y
La resistencia… p. 483), pero ahora
descubrimos la verdadera dimensión de los hechos. Este carbonero, de 30 años,
era natural de Alamillo (Ciudad Real), pero vecino de Villanueva, casado con Escolástica Romero, de Conquista,
sastra.
José María Jurado Zornoza, Villanueva de Córdoba, la primera víctima del “Trienio del terror (1947-1949)” en Los Pedroches. De 30 años, carbonero, enlace de la guerrilla. Su nieto Javier Expósito ha contactado con nosotros desde San Petersburgo (Rusia).
Cuando mataron a José María en julio de 1947, el matrimonio, que habitaba desde 1944
en una choza en la finca Las Valsecas (de D.
José Sánchez), tenían dos niños: José,
de 5 años (nacido en 1941), Isabel, de 2 años (1944) y otra hija en
camino (que luego, póstumamente, sería Petra,
madre después de nuestro informante desde San Petersburgo, Javier, el nieto de la víctima que nos ocupa). Una familia humilde
y feliz, en la que el padre ganaba el sustento haciendo carbón en la finca de
Navalazarza (también de D. José Sánchez).
En Villanueva, vivían en la calle Pelayo, 11, casa de los padres de José María,
Fermín y Cándida.
Pero he aquí que las consecuencias represivas
del golpe militar, de la guerra civil y de la dictadura vinieron a hundir a
aquella familia. Tras el crimen de la “ley de fugas” consumado el 28-7-1947, la
Guardia Civil incoó un paripé de Causa,
la núm. 937-47, en el Juzgado Especial de Rebeldes núm. 1, de Córdoba. El
Atestado general lo redactó el capitán de la Guardia Civil Antonio Cañero Navarro, que vino para tal fin desde Pozoblanco a
Villanueva. El jefe en Villanueva era el comandante
Machado.
Por
ese interrogatorio, precedido de las consiguientes palizas, hemos podido
descubrir en José María Jurado era,
ciertamente, enlace de la guerrilla. Tal hecho se supo por “información
confidencial” (de José Martínez “El
Chunga”, que en aquellas fechas actuaba como agente doble: miembro de los
apoyos de la guerrilla y confidente de la Guardia Civil). En segundo lugar, la
Guardia Civil disponía de un Informe (inédito)
escrito por el jefe de guerrillas Claudio
Romera Bernal, que había enviado al E. M. de la 3ª Agrupación Guerrillera
de Córdoba, cuyo jefe era Julián
Caballero Vacas (Es decir, que los jefes de las guerrillas remitían
informes escritos a la dirección general de Sierra Morena).
Este Informe
de Romera lo debió de incautar la Guardia Civil, junto con otros
papeles, que guardaba Julián Caballero,
cuando este E. M. fue acribillado y masacrado el 11 de junio de 1947, en la
Umbría de la Huesa (Villaviciosa). Por este papel la Guardia Civil sabía que José María Jurado Zornoza era el enlace
encargado de la zona guerrillera entre Villanueva de Córdoba y Cardeña, con el
apodo de “El Pacífico”. Además, que
perteneció al comité clandestino del PCE en Villanueva, desmantelado en 1946, y
sus miembros detenidos, menos José María,
que se hallaba ausente. Según “confidencias” (A José “El Chunga” lo entreviste yo en Villaverde, Madrid, el
9-1-1987), José María era ya enlace
de la guerrilla, cuando hacía carbón en La Alcarria, de Villanueva.
Y también, por este Informe, se supo que la guerrilla utilizaba CLAVES, para personas y
lugares. El pueblo de Villanueva era S.T.1, y José María, la clave V.205. La clave Z.350 designaba la parte de la
finca Navalazarza, de Gregorio Pedraza.
Pero todo este entramado de nada sirvió, porque la guerrilla tenía un topo, José “El Chunga”, que iba a todas las
asambleas nocturnas guerrilleras, y luego se pasaba por el cuartel. Este espía
motivó el derrumbe total de la guerrilla de la parte oriental de Los Pedroches.
El grupo guerrillero que actuaba por la zona
de Navalazarza y Las Valsecas lo mandaba “El
Pepe”, acompañado de “Pajarete” (Juan Toril Vicaria, de
Villanueva) y alguno más. Sólo este último, identificado. Eran de la guerrilla
de Romera. Según el Informe incluido en el proceso, el 17 de abril apareció un trío
guerrillero en la finca de Navalazarza (la parte de Gregorio Pedraza), con la idea de realizar alguna actuación, pero
los trabajadores los vieron, y entonces, para que nadie diera cuenta, retuvieron
al padre de uno de ellos, y al anochecer lo soltaron y le pagaron la jornada.
Al día siguiente, los obreros fueron al pueblo a dar cuenta, y José María Jurado, también, pero
después haber ido antes al escondite de
los maquis a comunicarles la situación. Le aconsejaron ir también a dar cuenta.
Fue al pueblo en bicicleta, a unos 11 kms. El retraso extrañó a la Guardia
Civil. Los de la sierra sabían que ese día el propietario D. José Sánchez iría a Navalazarza, pero por algún imprevisto, no
fue. Tal vez planeaban el secuestro del hacendado.
Javier
Expósito, periodista, nieto de José María Jurado Zornoza, que desde San
Petersburgo (Rusia, donde es profesor de español) se ha puesto en contacto con
nosotros (2025), intercambiando información para reconstruir el asesinato de su
abuelo en 1947.
En su declaración del 28 de julio en el
cuartel, José María Jurado reconoció
que una docena de días antes (hacia el 16 de julio), cuando pasaba por “el
portillo de la Huerta del Eneal”, se encontró con los de la sierra, entre ellos
“Pajarete”, que le pidieron algo de
suministro, porque no querían dar ningún golpe para no llamar la atención. José María volvió a su choza, cogió pan
y aceite –lo único que tenía- y lo dejó a escondidas en la Huerta del Eneal.
Para colmo, “Pajarete” le dejó
propaganda, y José María, por temor,
la rompió y la enterró cerca del horno de carbón.
La repetida actuación de la guerrilla en
aquella zona, donde trabajaba su principal enlace, era una gran imprudencia (José María tenía su choza en la finca
Las Valsecas, y el horno de carbón, en la cercana finca de Navalazarza, ambas
de D. José Sánchez). Se dice que los lobos nunca cazan cerca de
donde tienen los cachorros. Y aquí estaban poniendo en gran peligro al
enlace José María. En realidad, “Pajarete”, natural de Villanueva,
tenía escasa formación política y pocas dotes de astucia elemental.
Así, llegamos al comienzo de la tragedia, el
24 de julio de 1947. Esa tarde, “Pajarete”,
“El Pepe” y algún otro se situaron en un punto entre las fincas Las
Valsecas y La Encinilla, planeando, tal vez, un atraco o un secuestro, hasta
que aparecieron el dueño a caballo, D.
José Sánchez Moreno y su hijo. Éstos los descubrieron y les echaron el
alto. Los maquis, entonces, dispararon y huyeron, hiriendo levemente al dueño.
Aquella misma noche o a la mañana siguiente, José María Jurado Zornoza fue detenido y llevado al cuartel de la
Guardia Civil de Villanueva en las Escuelas de la Fuente Vieja, “por existir antecedentes por este servicio
de información de estar en contacto con los bandoleros”, se dice en el
procedimiento. Efectivamente, la Guardia Civil poseía el Informe de Romera, y José
María no tuvo más remedio que reconocer los contactos con los maquis antes
relatados, después de dos días de tortura, 26 y 27 de julio.
En la mañana del 28 de julio, el capitán Antonio Cañero Navarro, de
Pozoblanco, se trasladó a Villanueva para tomar declaración al detenido. Negó
rotundamente que él tuviera nada que ver con la agresión sufrida por D. José Sánchez, y que se enteró horas
después. Y era cierto. Pero en su contra influían sus “antecedentes” de
contactos con la guerrilla. Para colmo pertenecía al PCE clandestino. Su suerte
estaba echada.
Entre finales de 1946 y parte de 1947, la
batuta represiva la llevó en Villanueva el maquinador comandante Felipe Martínez Machado. Fue éste quien captó como espía
a José Martínez Capitán “El Chunga”,
que empezó a jugar a dos cartas. Le pusieron una piara de cabras, para residir
como cebo en el campo, en la Venta del Cerezo, de Torrico. Su primer servicio ocurrió en esa Venta, en la madrugada
del 11-2-1947, utilizando un pescado envenenado para la cena. Iban a acudir 12
guerrilleros, pero sólo entraron 3 en el cortijo. Cuando estaban mareados, “El
Chunga” salió “a por leña”. Era la señal. La Guardia Civil, mandada por el capitán Cañero, irrumpió a tiros, y los
3 maquis perecieron. El comandante
Machado recibió la Cruz de la Orden del Mérito Militar, con fecha
28-2-1947. Tiempo después, en 1968, aparece como coronel jefe del 7º Tercio de
la Guardia Civil.
Acabado el interrogatorio del 28-7-1947, el capitán Cañero transmitió la orden
terrible, sabedores todos los jefes superiores. A las 14 horas, en plena
canícula, salió la comitiva a pie, con José
María esposado, seguido del sargento de la Guardia Civil del cuartel
Villanueva, Fernando Rodríguez Velasco,
y cuatro guardias del cuartel de Pozoblanco: Sebastián García García, Lorenzo Esteban Tomás, Francisco Godoy Canela
y Antonio Rosa Caballero.
El
Comandante Felipe Martínez Machado, urdidor y maquinador de todas las
estrategias de exterminio que se pusieron en marcha en Villanueva de Córdoba,
en 1947, para eliminar la guerrilla y los enlaces, mediante la aplicación de la
“ley de fugas”.
La consigna “oficial” era dirigirse al horno
de carbón, a buscar aquella propaganda que los maquis habían entregado a José María, y éste la rompió y la
enterró al lado del horno de carbón. Tardaron toda la tarde en el trayecto (10
ó 12 kms.). Varias veces se pararon a fumar (y suponemos, a beber agua). Una
especie de camino del Gólgota. Cuando ya venían de vuelta (los panfletos los
encontraron tan rotos que los tiraron, según declaró luego el sargento), al
llegar a la altura del camino de Las Aguilillas (antiguo Km. 63), a eso de las
19 horas, se desviaron un poco de la
carretera y, con la consigna de que “el detenido echó a correr”, lo acribillaron
por la espalda, con dos tiros en la cabeza (con pérdida de masa encefálica) y
tres tiros por la espalda.
Una perfecta ejecución sumaria, bajo el
eufemismo de la “ley de fugas”, una manera macabra de asesinar a miles de
desgraciados en España. Los guardias se hicieron con un carro y en él trajeron
el cadáver hasta el cementerio de Villanueva. A la mañana siguiente, a las 9,
se practicó la autopsia por los médicos Antonio
y José Valero Martos.
El general Camilo Alonso Vega, director
General de la Guardia Civil, durante los años de la guerrilla (1943-1955),
planificador, junto con Franco, de todos los métodos brutales para acabar con
las guerrillas en España, tanto en la sierra como con los apoyos en el llano.
El expediente sobre la agresión de los maquis
a D. José Sánchez lo cerró el capitán Cañero en Pozoblanco, el 31 de
julio, culpando a José María de “un plan entre él y los bandoleros”, lo
cual era falso. Se remitió al Gobierno Militar de Córdoba este expediente del “Juzgado Especial de Rebeldes núm. 1.” Los
encausados eran los cinco guardias civiles,
“por la detención y muerte de José María
Jurado Zornoza, al intentar huir”, en el marco de un delito de “Auxilio
a bandoleros”. De esta desgracia se hizo eco Mundo Obrero y España Popular
(de México).
El Auditor de Sevilla, con fecha 22-11-1947,
según la regla 4ª del Art. 719, propone el
sobreseimiento del “paripé” de expediente respecto a los cinco guardias, lo
cual decreta finalmente el capitán general de la 2ª Región, con fecha 28 del
mismo mes. Y así se procedía con todas las víctimas de la “Ley de fugas”: se
procesaba en apariencia a los guardias autores de los disparos, y luego se
sobreseía el caso.
La supervivencia del grupo de “El Pepe” y “Pajarete”, adscritos a “Romera”,
fue muy corta. El 6-8-1947 fue eliminado “Pajarete”.
Se había desplazado a la zona de Pedroche. Las circunstancias son dudosas. Fue
descubierto y capturado en el Cercado de Piedras Santas, según cita Mundo Obrero (11-9-1947, p. 3). Y según
el Registro Civil consta muerto “por arma de fuego en extramuros”, seguramente
por la “ley de fugas”.
En cuanto a “El Pepe”, según el “Medallero” de la Guardia Civil, fue abatido en
el lugar Cerro Veguetas, término de Montoro, junto con Pedro Molero Izquierdo (24 años, de Villanueva), del que no tenemos
certeza si éste era guerrillero o enlace. Según esta fuente, el hecho ocurrió “después de un tiempo de espera y
apostadero”. Es decir, que la Guardia Civil ya tenía información de ese
lugar como punto de apoyo. El confidente seguía siendo José “El Chunga”. Este “Pepe”
era muy conocido de José María,
porque en su casa de la calle Pelayo estuvo alojado como refugiado durante la
guerra el tal “Pepe”.
Nos
comenta el nieto de la víctima, Javier
Expósito: “Para toda la familia, el
asesinato de mi abuelo fue una catástrofe, como no podía ser de otra manera”.
La abuela materna, Cándida (bisabuela
de Javier), sufrió una enfermedad en la vista, de tanto llorar, y murió poco
tiempo después. Su viuda Escolástica,
embarazada, y los dos niños, abandonaron la choza que tenían en Las Valsecas (y
por supuesto el horno de carbón en Navalazarza) y se marcharon a Villanueva, a
la casa de la madre de ella, Tomasa,
en la calle Amargura, núm. 12.
La niña que nació póstumamente se llamó Petra. Con el tiempo, se casó en
Villanueva con Francisco Expósito
Mohedano, albañil. Finalmente se establecieron en Madrid, en Vallecas.
Tuvieron tres hijos, uno de los cuales fue Javier
Expósito, que estudió periodismo. Ejerció en los periódicos El Mundo, Expansión y Marca. En 2019 se marchó a San
Petersburgo, donde ejerce como profesor de español, y ha formado su familia.
La casualidad ha querido que sus afanes
hayan caído en manos del HISTORIADOR, para que grabemos entre todos este
crimen, esta historia y esta memoria en el gran duelo de la España democrática.
El gran duelo de la España que pudo haber sido y no fue.
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